lunes, 26 de mayo de 2014

Copa América 2015:

Un estadio en pañales

De los ocho recintos nacionales sedes para la Copa América de junio de 2015, sólo tres contaban con los estándares exigidos: el Estadio Nacional de Santiago, el Regional de Antofagasta y Germán Becker de Temuco. Los cinco restantes debieron ser remodelados. Dentro de ellos, está el Estadio Ester Roa de Concepción, el más atrasado que presenta sólo un 11% de avance y está a la espera de una nueva empresa luego de que se terminara el contrato con Copasa.

Isabel Reyes Bustos

Grúas detenidas, fierros oxidados y butacas destruidas. El estadio Ester Roa de Concepción se encuentra hoy a la espera de una nueva adjudicación para ser remodelado antes de junio de 2015. Esto, luego de que Natalia Riffo, ministra de deporte, anunciara el término del contrato con Copasa, empresa española que se había adjudicado la obra y que comenzó sus trabajos en noviembre de 2013.

Los principales ejes de remodelación del estadio consideran nuevos codos sur y norte, la construcción de cubierta en las tribunas, remodelación de graderías, espacios exteriores peatonales como estacionamientos, ampliación de espacios interiores, de la cancha de fútbol y de la pista atlética. Incluirían también, una nueva edificación para acomodaciones preferenciales y de prensa, de tecnología audiovisual y de seguridad, así como de otros estándares recomendados internacionalmente.

Concepción siempre presentó un retraso respecto a los otros cuatro estadios que serían remodelados. En la aprobación de los recursos hubo dos licitaciones fallidas por no cumplimiento con el precio máximo que se estaba dispuesto a pagar: 12 mil millones de pesos. Esto, debido a que en el Concejo Regional, hubo muchos miembros que insistían en que el Ministerio de Obras Públicas (MOP) fuera la unidad técnica, cuando en todos los otros casos, era el Instituto Nacional del Deporte (IND). Esto demoró un año pues la legislación para licitar del MOP es muy distinta a la del IND, más compleja y por lo tanto, más lenta y cara. Cuando ya se asignó al IND como unidad técnica y para llegar al presupuesto, se eliminaron y licitaron a parte una serie de partidas, como, la tenso estructura, la punta sintética, el pasto, la iluminación, los tableros, entre otras.

Para Álvaro Miguieles, seremi del deporte de la región del Bío-Bío, éste fue uno de los errores que se cometieron. Así también, cree que el contrato directo entre Copasa y el IND favorecía más a los intereses de la empresa que a los del Estado. “Se aceptó una carta Gantt que era de muy poco trabajo en los primeros meses. No se establecían mecanismos de control entonces el contrato le permitía a la empresa un ritmo de trabajo insuficiente y no le otorgaba al IND las facultades para poder modificarlo. No había cómo apurarlos”, dijo.

Además, el gobierno anterior estableció un modelo de trabajo que fue perjudicial para el cumplimiento de los plazos en relación a la resolución de los llamados “requerimientos de información” (RDI). Como se trataba de la remodelación de una estructura, habían muchas dudas técnicas que surgían sólo durante el desarrollo del trabajo. Los RDI eran resueltos en Santiago y podían demorar entre 20, 30 y hasta 60 días. “Se trataba de un centralismo inexplicable. En Santiago se tomaban una cantidad de tiempo increíble donde la empresa señalaba que no podían trabajar pues no tenían el problema resuelto”, dice Miguieles.

Las razones que sustentaron la decisión de las autoridades de finalizar el contrato con Copasa fueron dos. Un informe realizado por el IND que incluyó una revisión técnica, administrativa y financiera arrojó que el avance real de las obras era de 11% en circunstancias que, según la propia carta Gantt, debía haber uno de alrededor de 40%. Conjuntamente, el ministerio de deporte contrató a Ingenet, empresa de ingeniería, para que hiciera una auditoria de higiene y seguridad. Los resultados detectaron fallas en ambas normas. Desde la falta de protectores auditivos, guantes, de cordones de seguridad para aquellos que trabajaban a más de dos metros de altura, hoyos sin barandas, entre otras.

Así lo corrobora Mario Aránguiz, estudiante de ingeniera civil que trabajó durante dos meses en la remodelación del estadio. Cuando trabajaba en el subterráneo extrayendo información, el polvo que había producto de las demoliciones dificultaba su trabajo. De hecho, las dos primeras semanas que estuvo nunca le facilitaron mascarillas ni protectores para los ojos. “Terminé con la garganta súper mal. Después me entregaron unas mascarillas que no servían mucho por que eran de esas que usan los dentistas”, cuenta.

Nuevas autoridades, nuevas propuestas

Después de la finalización del contrato con Copasa, la nueva administración creó el Comité Operativo Asesor, integrado por especialistas del IND, del MOP y profesionales en construcción de la Municipalidad de Concepción, para no cometer errores en esta nueva etapa. Su participación será en las bases de la licitación, en la inspección técnica de la obra y en el proceso de control de gestión del proyecto durante el período de desarrollo. La nueva licitación será privada, es decir, se invitan a empresas a presentar ofertas. “Ya se han invitado a participar a empresas que conocen el proceso o que lo hicieron en las licitaciones fallidas pues saben de qué se trata, conocen los planos, las dificultades, etc”, dice Miguieles.

Otra gran diferencia es que, esta vez, se va a licitar la obra en un 100%. Lo más probable es que sea mediante un modelo que se denomina “pago contra recepción” que implica la valorización de la totalidad de la obra por parte de la empresa que asume el riesgo. De esta forma, ellos deciden si subcontratan a otras para las especialidades. “Podríamos suponer que Cidelsa, la empresa que se adjudicó la tenso estructura pero cuyo contrato no se firmó debería ser contratada. Ellos ya saben y tienen los planos listos”, dice el Seremi.

Los errores que se cometieron, según Miguieles, son responsabilidad de las autoridades anteriores. “Ruiz Tagle es el responsable de esto. En vez de haber agregado mil millones de pesos en febrero, debió haber terminado el contrato. En ese tiempo, él ya tenía elementos que le permitían tomar una decisión como la que tuvimos que tomar nosotros”, dice.

Una mirada técnica

En teoría, en marzo debería estar listo el estadio. Teniendo en cuenta que la nueva licitación se realizará a fines de julio y que los trabajos se retomarán en agosto, la interrogante que surge es si hay posibilidad de terminar el Ester Roa en ocho meses y estar apto para la Copa América. Para Marcelo Reyes, ingeniero civil y colaborador en la construcción del estadio CAP del club deportivo Huachipato, es imposible que en las condiciones actuales se pueda concluir exitosamente el proyecto. “No debemos olvidar que el estado original del estadio, desde el punto de vista estructural era complicado. Por lo tanto, si se toman en cuenta las obras de refuerzo, reparación y acondicionamiento, a los nuevos niveles de servicio, los plazos son insuficientes”, dice.

Desde su experiencia cuenta que el estadio CAP demoró cerca de dos años desde el inicio de su construcción. Su diseño de estructura metálica y su envergadura son, sin duda, diferentes y más sencillas que el estadio Ester Roa. “Si las autoridades o los responsables de la conclusión del proyecto, se empeñan en dar un término en las fechas estipuladas inicialmente, puedo garantizar que técnicamente la obra será deficiente, con etapas inconclusas y como de costumbre será fruto de la improvisación”, asegura. Según él, se deben fijar nuevos plazos, reevaluar las metas y objetivos y contrastar con la situación actual del proyecto para ejecutar una obra que tenga sustentabilidad en el tiempo. “En mi opinión, las autoridades están evitando informar la realidad de la situación por un tema político, pero ya debieran estar informando”, sostiene Reyes.


Preocupación es lo que sienten los penquistas ante la posibilidad de perder la sede de la Copa América, considerando que para el mundial del 62’ ocurrió una situación similar tras no poder utilizarse el estadio por el deplorable estado luego del terremoto del 60’. El plan de las autoridades es simple: trabajar 24 horas diarias, en tres turnos, los siete días de la semana. Sólo así existirá la posibilidad de que el Ester Roa deje de ser sólo fierros.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Matías Asún, director Greenpeace Chile por Andina 244:

“Hay información insuficiente, confusa y equivocada”

Dos mil observaciones tiene el nuevo proyecto Andina 244 de Codelco que busca extraer de 92 mil toneladas diarias, como lo es hoy, a 244 mil. El proyecto carece de líneas bases que definan el impacto que tendrán en los glaciares y por lo mismo, ha sido criticado por diferentes sectores. En un seminario realizado ayer por el Instituto Libertad se analizó la situación actual de los glaciares en Chile y su legislación.

Isabel Reyes Bustos

Existen 25 faenas mineras con posible impacto en glaciares en Chile, Argentina y Perú, según un estudio de la Universidad de Waterloo por el científico Alexander Brenning. Dentro de ellas se encuentran Codelco con su división Andina y Angloamerican, con Los Bronces. La sobrecarga de material estéril por parte de las mineras han aumentado la tasa de deformación de los glaciares de un metro al año a más de 20 metros anuales. “La ciencia no da respuesta al quehacer de los glaciares, sino que son decisiones políticas y sociales”, expresó Brenning.

Así ocurre con Andina 244 de Codelco que busca ampliar la mina a rajo abierto para tener una capacidad de extracción de 92 mil toneladas diarias a 244 mil. El proyecto, en su evaluación, recibió dos mil observaciones, y superó a Hidroaysén que obtuvo 1800. Matias Asún, director de Greenpeace Chile aseguró que denunciaron tres faltas importantes en relación a los glaciares. “Hay información insuficiente, confusa y equivocada. Como en Chile no tenemos una ley clara de protección de glaciares, que es lo que estamos buscando, eso hoy es perfectamente legal”, aseguró.

Sólo el 2,5% del agua del mundo es dulce; y de esa, el 69% se encuentra almacenada en glaciares. Según datos del Ministerio de Obras Públicas (MOP), Chile concentra el 80% de las superficies glaciares en Sudamérica, un país rico de un recurso que se torna cada vez más escaso.

Bajo el título “Progreso económico y glaciares ¿es posible conjugar ambas esferas?” se desarrolló ayer el seminario organizado por el Instituto Libertad. Frente a la interrogante ya planteada, Pablo Badenier, ministro del medio ambiente, aseguró que sí es posible conjugarlas. “La sustentabilidad no sólo es una exigencia para nuestro desarrollo económico, si no también una condición crítica para nuestra paz social y seguridad geoestratégica”, afirmó.

Actualmente, la Dirección General de Aguas –bajo la cual figuran los glaciares– trabaja en una red glaciológica. Pero, según Alberto Undurraga, ministro del MOP, debe haber una regulación adicional pues los códigos de aguas no son aplicables a los glaciares. Así, Chile definirá las actividades en sus glaciares y bajo qué condiciones. “Estamos trabajando en una regulación específica con un proyecto de ley para enviar al parlamento que dé la protección adecuada a los glaciares”, aseguró.


Durante el seminario llegaron manifestantes a las afueras del lugar y catalogaron el evento como una “desglacia”. Según, Consuelo Infante, vocera de la manifestación, los organizadores de la instancia son los mismos que devastan los glaciares. “Nadie en este seminario puede decir que la mega minería en el ecosistema glaciar no devasta nuestros recursos hídricos”, criticó. En cuanto a Andina 244, Infante cree que es un proyecto letal de la cuenca de la Región Metropolitana y del valle de Aconcagua. “Es urgente una ley de protección de glaciares y no de autorización para una reducción un poco más lenta”, dijo.