Copa América 2015:
Un
estadio en pañales
De
los ocho recintos nacionales sedes para la Copa América de junio de 2015, sólo
tres contaban con los estándares exigidos: el Estadio Nacional de Santiago, el
Regional de Antofagasta y Germán Becker de Temuco. Los cinco restantes debieron
ser remodelados. Dentro de ellos, está el Estadio Ester Roa de Concepción, el
más atrasado que presenta sólo un 11% de avance y
está a la espera de una nueva empresa luego de que se terminara el contrato con
Copasa.
Isabel Reyes Bustos
Grúas detenidas, fierros oxidados y butacas destruidas. El
estadio Ester Roa de Concepción se encuentra hoy a la espera de una nueva
adjudicación para ser remodelado antes de junio de 2015. Esto, luego de que
Natalia Riffo, ministra de deporte, anunciara el término del contrato con
Copasa, empresa española que se había adjudicado la obra y que comenzó sus
trabajos en noviembre de 2013.
Los principales
ejes de remodelación del estadio consideran nuevos
codos sur y norte, la construcción de cubierta en las tribunas, remodelación de
graderías, espacios exteriores peatonales como estacionamientos, ampliación de
espacios interiores, de la cancha de fútbol y de la pista atlética. Incluirían
también, una nueva edificación para acomodaciones preferenciales y de prensa, de
tecnología audiovisual y de seguridad, así como de otros estándares recomendados
internacionalmente.
Para Álvaro Miguieles, seremi del deporte de la región del
Bío-Bío, éste fue uno de los errores que se cometieron. Así también, cree que
el contrato directo entre Copasa y el IND favorecía más a los intereses de la
empresa que a los del Estado. “Se aceptó una carta Gantt que era de muy poco
trabajo en los primeros meses. No se establecían mecanismos de control entonces
el contrato le permitía a la empresa un ritmo de trabajo insuficiente y no le
otorgaba al IND las facultades para poder modificarlo. No había cómo
apurarlos”, dijo.
Además, el gobierno anterior estableció un modelo de trabajo
que fue perjudicial para el cumplimiento de los plazos en relación a la
resolución de los llamados “requerimientos de información” (RDI). Como se
trataba de la remodelación de una estructura, habían muchas dudas técnicas que
surgían sólo durante el desarrollo del trabajo. Los RDI eran resueltos en
Santiago y podían demorar entre 20, 30 y hasta 60 días. “Se trataba de un
centralismo inexplicable. En Santiago se tomaban una cantidad de tiempo
increíble donde la empresa señalaba que no podían trabajar pues no tenían el
problema resuelto”, dice Miguieles.
Las razones que sustentaron la decisión de las autoridades
de finalizar el contrato con Copasa fueron dos. Un informe realizado por el IND
que incluyó una revisión técnica, administrativa y financiera arrojó que el
avance real de las obras era de 11% en circunstancias que, según la propia
carta Gantt, debía haber uno de alrededor de 40%. Conjuntamente, el ministerio
de deporte contrató a Ingenet, empresa de ingeniería, para que hiciera una
auditoria de higiene y seguridad. Los resultados detectaron fallas en ambas
normas. Desde la falta de protectores auditivos, guantes, de cordones de
seguridad para aquellos que trabajaban a más de dos metros de altura, hoyos sin
barandas, entre otras.
Así lo corrobora Mario Aránguiz, estudiante de ingeniera
civil que trabajó durante dos meses en la remodelación del estadio. Cuando
trabajaba en el subterráneo extrayendo información, el polvo que había producto
de las demoliciones dificultaba su trabajo. De hecho, las dos primeras semanas
que estuvo nunca le facilitaron mascarillas ni protectores para los ojos.
“Terminé con la garganta súper mal. Después me entregaron unas mascarillas que
no servían mucho por que eran de esas que usan los dentistas”, cuenta.
Nuevas autoridades,
nuevas propuestas
Después de la finalización del contrato con Copasa, la nueva
administración creó el Comité Operativo Asesor, integrado por especialistas del
IND, del MOP y profesionales en construcción de la Municipalidad de Concepción,
para no cometer errores en esta nueva etapa. Su participación será en las bases
de la licitación, en la inspección técnica de la obra y en el proceso de
control de gestión del proyecto durante el período de desarrollo. La nueva
licitación será privada, es decir, se invitan a empresas a presentar ofertas.
“Ya se han invitado a participar a empresas que conocen el proceso o que lo
hicieron en las licitaciones fallidas pues saben de qué se trata, conocen los
planos, las dificultades, etc”, dice Miguieles.
Otra gran diferencia es que, esta vez, se va a licitar la
obra en un 100%. Lo más probable es que sea mediante un modelo que se denomina
“pago contra recepción” que implica la valorización de la totalidad de la obra
por parte de la empresa que asume el riesgo. De esta forma, ellos deciden si
subcontratan a otras para las especialidades. “Podríamos suponer que Cidelsa,
la empresa que se adjudicó la tenso estructura pero cuyo contrato no se firmó
debería ser contratada. Ellos ya saben y tienen los planos listos”, dice el
Seremi.
Los errores que se cometieron, según Miguieles, son
responsabilidad de las autoridades anteriores. “Ruiz Tagle es el responsable de
esto. En vez de haber agregado mil millones de pesos en febrero, debió haber
terminado el contrato. En ese tiempo, él ya tenía elementos que le permitían
tomar una decisión como la que tuvimos que tomar nosotros”, dice.
Una mirada técnica
En teoría, en marzo debería estar listo el estadio. Teniendo
en cuenta que la nueva licitación se realizará a fines de julio y que los
trabajos se retomarán en agosto, la interrogante que surge es si hay
posibilidad de terminar el Ester Roa en ocho meses y estar apto para la Copa
América. Para Marcelo Reyes, ingeniero civil y colaborador en la construcción
del estadio CAP del club deportivo Huachipato, es imposible que en las
condiciones actuales se pueda concluir exitosamente el proyecto. “No debemos
olvidar que el estado original del estadio, desde el punto de vista estructural
era complicado. Por lo tanto, si se toman en cuenta las obras de refuerzo,
reparación y acondicionamiento, a los nuevos niveles de servicio, los plazos
son insuficientes”, dice.
Desde su experiencia cuenta que el estadio CAP demoró cerca
de dos años desde el inicio de su construcción. Su diseño de estructura
metálica y su envergadura son, sin duda, diferentes y más sencillas que el
estadio Ester Roa. “Si las autoridades o los responsables de la conclusión del
proyecto, se empeñan en dar un término en las fechas estipuladas inicialmente,
puedo garantizar que técnicamente la obra será deficiente, con etapas
inconclusas y como de costumbre será fruto de la improvisación”, asegura. Según
él, se deben fijar nuevos plazos, reevaluar las metas y objetivos y contrastar
con la situación actual del proyecto para
ejecutar una obra que tenga sustentabilidad en el tiempo. “En mi opinión, las
autoridades están evitando informar la realidad de la situación por un tema
político, pero ya debieran estar informando”, sostiene Reyes.
Preocupación es lo que sienten los penquistas ante la
posibilidad de perder la sede de la Copa América, considerando que para el
mundial del 62’ ocurrió una situación similar tras no poder utilizarse el
estadio por el deplorable estado luego del terremoto del 60’. El plan de las
autoridades es simple: trabajar 24 horas diarias, en tres turnos, los siete
días de la semana. Sólo así existirá la posibilidad de que el Ester Roa deje de
ser sólo fierros.
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