Proyecto de embalse:
Punilla: la pesadilla de San Fabián
La
presidenta Michelle Bachelet anunció en su discurso del 21 de mayo la
construcción del embalse Punilla, ubicado en San Fabián de Alico en la región
del Bío Bío, que se iniciará durante su gobierno. El proyecto inundará 1700
hectáreas, expropiará a 327 familias, destruirá una zona declarada por la
Unesco como Reserva de la Biosfera y expondrá a la población a un gran riesgo frente
a una eventual erupción del volcán Nevados de Chillán.
Isabel
Reyes Bustos
Lorena Navarrete vive en San Fabián de
Alico. Para llegar a su casa ubicada en el sector Los Sauces, toma un bus en el
pueblo que recorre por dos horas el camino hasta la cordillera. Al bajarse,
atraviesa en un carrito colgante un río y luego camina por 40 minutos. Cuando
terminó la enseñanza media, se fue de la comuna para estudiar turismo y lograr
cumplir su sueño: volver a sus tierras y aprovechar la riqueza turística de la zona.
Una vez titulada fue a pedir apoyo financiero al Instituto de Desarrollo
Agropecuario (INDAP). “Cuando conté que venía de San Fabián, me dijeron que no
podía postular porque en un futuro se iba a construir un embalse. Entonces
serían fondos perdidos si es que me lo aprobaban”, dice.
Las falencias que aquejan al proyecto son
múltiples. El Estudio de Impacto Ambiental (EIA) no especifica la ruta por
donde pasará el tendido eléctrico. Además, si bien San Fabián sería una de las
zonas beneficiadas con agua para riego, no se presenta un plan que construya un
canal que abastezca al pueblo.
90 años postergados
Desde hace 90 años que el proyecto embalse
Punilla existe en la memoria de los san fabianinos. Aquellos que viven en la
cordillera, donde será la zona de inundación, han coexistido durante años con
un alto nivel de pobreza. No hay puentes, caminos apropiados, pasarelas, luz
eléctrica ni señal telefónica. Han sido postergados por las autoridades. “El
Estado no ha apoyado al campesinado o a la gente que está haciendo patria allá
arriba al vivir al lado de Argentina”, dice Claudio Almuna, afectado y miembro
de Ñuble Libre, organización en contra del proyecto.
Recién el año 2004 el Servicio regional de
Evaluación Ambiental (SEA) presentó el proyecto a la comunidad con los estudios
de impacto ambiental. En ese entonces, se formó el Comité de Afectados por el
Embalse Punilla para realizar distintas observaciones al MOP. “Nosotros no
estábamos capacitados, no entendíamos mucho qué significaba una evaluación de
impacto ambiental. Hicimos lo que más pudimos. Para un proyecto tan grande como
el Punilla, son muy pocas las observaciones que hay”, dice la afectada Lorena
Navarrete. Incluso la municipalidad de San Fabián, en ese entonces, no hizo
ninguna intervención. Fue en 2010 cuando la Corporación Regional del Medio Ambiente
del Bío Bío (Corema) aprobó la obra. “Desde ese día, que estamos con el temor
cada vez más presente”, dice Navarrete.
Hoy, la municipalidad de San Fabián de
Alico, liderada por Lorena Jardua, trabaja desde 2013, junto a abogados de la
Fiscalía del Medio Ambiente (FIMA) para revisar las Resoluciones de
Calificación Ambiental (RCA) del embalse. El proyecto fue aprobado antes de la
reforma a la ley de medio ambiente. Pero, Gabriela Burdiles, abogada de la
FIMA, asegura que se está utilizando la nueva modificación de la ley que
establece que las RCA pueden ser revisadas cuando existan variaciones
ambientales que no se tuvieron en cuenta anteriormente.
En esa línea legal, el SEA declaró
inadmisible la revisión pues éstas sólo se pueden dar una vez iniciadas las
obras. Esto, pues, según la modificación a la ley, si pasan más de cinco años
sin que se inicien, entra en operación la caducidad. “Al enterarnos de esto,
fuimos directamente al Tribunal Ambiental, en virtud de una norma que establece
que cualquier ilegalidad o infracción a la ley debe ser conocida por el
Tribunal”, dice Burdiles. Frente a esta petición, el Tribunal se declaró
incompetente porque exige que el tema debe ser conocido por el Comité de
Ministros, la segunda instancia después del SEA. “Vamos a tener que apelar la
resolución del Tribunal y también seguir lo administrativo e ir al Comité de
Ministros. Utilizaremos todas las vías que nos permitan una reevaluación del
proyecto”, asegura Burdiles.
Habitantes
bajo el agua
El 21 de mayo de este año, la presidenta
Michelle Bachelet se refirió en su discurso a la construcción de la represa. “Iniciaremos
la licitación, concesión y explotación del Embalse Punilla en la provincia de
Ñuble, para proveer de riego la zona”, dijo. Frente a este anuncio, los san
fabianinos sienten más urgente la necesidad de reevaluar el proyecto por las
falencias que contiene. “Nosotros queremos que este proyecto se detenga, porque
no tiene las evaluaciones que corresponden. No sé cómo se construyen cosas con
peligros a las personas. No estamos siendo tomados en cuenta, no existimos”,
dice Wladimir Fuentes, presidente de la Junta de Vecinos Las Guardias.
El número de gente afectada es una de las principales
variables por las que se está solicitando revisar las RCA. En 2010, el informe
del proyecto presentó un total de 67 familias que serían expropiadas puesto que
se consideró sólo el área de zona de inundación. La realidad hoy es distinta. Según
un catastro realizado en 2013 por la municipalidad junto al Comité de
Afectados, la cifra aumentaría a 372 familias. En total equivaldría a 1264
personas, considerando a la gente que sin residir en la zona, posee terrenos y a
todas las personas que habitan a orillas del camino hacia la presa. Lo último tampoco
fue estipulado en el plan.
La única vía para llegar a la zona del
embalse es la ruta N31, un camino de tierra de una sola pista, que por las
habituales lluvias y nevazones, está en mal estado. El ministerio de Obras
Públicas recién comenzó un estudio para ensanchar la ruta de cuatro metros a
siete, lo que implica más expropiaciones.
Los trámites para expropiar a los
habitantes comenzaron el año pasado. La casa de Lorena Navarrete queda en la
zona de inundación. “A mí me da impotencia y pena ver a mi mamá que recibió su
casa por subsidio tan emocionada en agosto y en diciembre, viene el mismo gobierno
a decirnos que seremos expropiadas. Fue la peor navidad y año nuevo de nuestras
vidas. Estábamos en shock”, recuerda.
Los habitantes además denuncian que existe
un informe emitido por Contraloría que asegura que la DOH puede expropiar sólo
si se trata de un embalse de regadío, pues si fueran obras para la generación
de energía, la entidad titular sería otra. Es por eso que el informe concluye
que “el ministerio de Obras Públicas puede ejecutar el proyecto Embalse Punilla
mediante el sistema de concesiones de obras públicas en lo que respecta a las
obras de riego, pero se encuentra impedido de conceder en el marco de ese
sistema la construcción y explotación de obras de generación de energía
eléctrica, por no corresponder a esa Secretaría de Estado, conforme con su
competencia”.
Una
bomba de tiempo
Según un informe emitido por el Servicio
Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) este año, la zona de San Fabián de
Alico es un punto rojo en una eventual erupción del volcán Nevados de Chillán. Para
Andrés Tassara, geólogo de la Universidad de Concepción que estudia actualmente
el caso, son factores de riesgo que deberían ser considerados en el proyecto.
Frente a una emergencia así, la emanación de lava que llega hasta las laderas
del macizo, fundiría el casquete glaciar de tal manera que las avalanchas de
lahares –mezcla de sedimentos y agua– alcanzarían las decenas de kilómetros de
distancia. Todo esto, junto a flujos piroclásticos, de materia incandescente y
cenizas. “Si ocurre, se generaría una ola gigantesca en el embalse que puede
romper el muro o sobrepasarlo y caer río abajo produciendo un aluvión de
grandes proporciones. Se destruiría el proyecto y expondría a toda la población
a un riesgo gigantesco”, advierte el geólogo.
Después del terremoto de 2010, la
municipalidad de San Fabián de Alico solicitó apoyo al Sernageomin para evaluar
el peligro de los deslizamientos de tierra que se vieron en el territorio. Sobre
la roca donde se proyecta la construcción del muro del embalse Punilla se
percibió un desplazamiento vertical en una falla de entre siete y diez
centímetros. En el informe emitido, la entidad aconsejó “estudiar en detalle la
traza de la falla observada y reevaluar el sector propuesto para el muro ya que
puede corresponder a un área inestable, inadecuada para el emplazamiento del
muro proyectado”. “Entre todos esos factores se configura una situación de
multiriesgo que es bien compleja de manejar. Yo creo que sería un tremendo
error realizar el proyecto sin considerar estos componentes”, dice Tassara.
Mágico
lugar de ríos y montañas
Tal como lo dice el eslogan de la comuna,
“Mágico lugar de ríos y montañas”, San Fabián de Alico cuenta con un patrimonio
natural único que en el año 2011 fue declarado como Reserva de la Biosfera por
la Unesco. Un año después fue aprobado el proyecto. Este título implica que la
zona es un área geográfica representativa de diferentes hábitats del planeta
que abarcan ecosistemas únicos. “Nosotros somos una comuna turística y este
proyecto va a destruir nuestra principal fortaleza: los recursos naturales.
Vamos a estar invadidos por todo esto”, dice Wladimir Fuentes, presidente
vecinal y dueño de un camping.
De las 1700 hectáreas que el Punilla
pretende inundar, 700 pertenecen a bosques nativos, hogar de la especie de
nuestro escudo nacional, el huemul. Es por esto que dentro de las RCA también está
pendiente la protección del animal. El Taller de Huemules, como es llamado el
estudio, dice que van a expropiar más terrenos para declarar una zona de
preservación de la especie. Según lo que dice el sitio web del proyecto: “El
embalse Punilla será un polo turístico importante para la zona, especialmente
en la comuna de San Fabián de Alico, donde se desarrollarán deportes náuticos
(…)”. De ser así, la zona quedaría reservada y sin acceso para las personas ni
menos para el desarrollo turístico. De todos modos, se estima que a fines de junio
estarán publicadas las conclusiones.
Lorena Navarrete sube a su casa sólo
durante los fines de semana. El resto de los días se queda en el pueblo ya que
trabaja en la oficina de turismo de la municipalidad. Ella reafirma que con la
llegada del embalse se va a perder todo el potencial turístico de San Fabián de
Alico. “Estamos trabajando y proyectando nuestro eje de desarrollo en el
turismo. Y ahora, se nos viene esta avalancha que nos deja atados de mano”,
dice la san fabianina.
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